Mis libros

Mis libros
Clic en la imagen y a leer, ¡adelante!

viernes, 15 de septiembre de 2017

Vestigios.


Silencio. Aire puro. Vestigios de carreteras entre las flores y la hierba. Construcciones en ruinas cubiertas por enredaderas. Todo es un bosque encantado ahora. Los animales pastan plácidamente en cualquier lugar, sin miedo. La naturaleza siguiendo su curso, cubriendo de savia cada rescoldo de un pasado artificial, como una leona lamiendo sus heridas.


Poco queda de aquella civilización humana con complejo divino que se dedicaba a destruir lo único que debía proteger. Aquella catástrofe natural les enseñó a los pocos que consiguieron sobrevivir que La Tierra es quien manda. Ahora no son más que tribus, como en sus orígenes. Puede que más evolucionadas, pero siempre en simbiosis con su planeta. El respeto es la nueva ley.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Vengo a confesarme.

Hoy vengo a confesarme. Este no es un relato ficticio, ni siquiera una historia basada en hechos reales. Esta, señores, es mi realidad. Tengo veintidós años, una hermana maravillosa, tres perros, soy adicta a la lectura,  convivo y combato desde hace al menos siete años con el dolor crónico provocado por la fibromialgia y tengo los ojos azules. Así, sin más. 

La fibromialgia lleva en mi vida tanto tiempo que simplemente es un demonio más al que enfrentar cada mañana. Un demonio que me limita y me presiona, pero nunca he sido de las que se rinden con facilidad. Ella lo sabe, yo lo sé, por eso prosigue la lucha. Mi vieja enemiga me ha enseñado el lado feo de la vida. No, no solo me lo ha enseñado, me lo ha tatuado en la piel, ha clavado la aguja tan profundamente que la tinta ha llegado a mis venas y el tatuaje me ha marcado el alma. La fibromialgia es una enfermedad que provoca dolor musculo-esquelético crónico, mareos, fatiga, alteraciones de la memoria, neblinas, etc. En resumen, una tortura diaria que jamás te da tregua. He aprendido a apretar los dientes y a avanzar en mi camino, arrastrando conmigo el resto de mi cuerpo. Me he envuelto en una armadura resistente a la gente que no me comprende y he descubierto como caminar sobre lava ardiendo. Soy inmune a las caras largas y a los "no lo conseguirás". También a los "¡Joder! Tú siempre estás enferma" y a los "¿qué te duele ahora?", siempre acompañados con ese extraño retintín en la voz que solo usan los que creen conocer el secreto de la vida. Aprovecho ahora para decirle a toda esa gente (los cuales estoy segura de que sabéis quienes sois) que está bien, os perdono esas faltas de respeto pasadas y también las que cometeréis en el futuro. Solo se entiende la estructura del infierno si has vivido en él y yo tengo marcas del látigo del diablo. 

¿Por qué me confieso hoy? Supongo que últimamente he visto demasiado movimiento con respecto a esta enfermedad. Movimiento erróneo, en su mayoría. Sin embargo, en el día de hoy he visto movimiento valiente, corrimientos de tierra porque una muchedumbre procedente del mismo infierno en el que yo resido ha decidido alzar la voz y decírselo al mundo. Todo gracias a una primera valiente, conocida como Lady Gaga, que ha decidido hablar abiertamente de esta enfermedad. Una de esas enfermedades invisibles que es más fácil dejar guardada en un cajón y no investigarla porque no "compensa". Una de esas que por falta de conocimiento se trata y se cataloga de forma equivocada. Una de esas que provoca que el paciente sea tratado como un delincuente en lugar de como una víctima. 

Hoy me confieso y hago un poco más visible lo invisible. Hoy, como siempre y a pesar de todo, sonrío. 


lunes, 11 de septiembre de 2017

En las nubes.

A veces, cuando sueño, me olvido de vivir, pero es que cuando vivo, me olvido de soñar. Prefiero vivir en las nubes, creando y mutando, componiendo e inventando, a vivir atada a la gravedad de La Tierra. Mis pies están cansados de pisar el suelo, de arrastrarse por calles demasiado transitadas cargando el peso de las preocupaciones mundanas. Están cansados de clavarse astillas, de hacerse heridas innecesarias siguiendo los senderos mal delimitados que muchos otros antes marcaron en un mapa automatizado. Mis pies quieren crear un sendero nuevo, quieren dejar sus huellas en las nubes, en las estrellas, en el cielo... Mis pies quieren volar. 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Bonita casa.

El sonido de la puerta de entrada cerrándose bruscamente me despierta en plena noche. Abro un ojo, como buenamente puedo, y miro el despertador digital que brilla en la oscuridad de mi mesita de noche. Las tres de la madrugada. Somnolienta y aturdida por las pastillas para dormir que me veo en la necesidad de tomar cada noche, pregunto a la oscuridad:

- ¿Mario? 

No es hasta quince segundos después que me doy cuenta de que es imposible que sea él. Mario me dejó hace tres meses por la hermana de mi mejor amiga, con un mísero y cruel mensaje, vaciando los armarios mientras yo no estaba en casa y desapareciendo de mi vida como las nubes de las tormentas de verano, sin dejar rastro. En ese momento de clarividencia mis sentidos se despiertan por completo, la adrenalina comienza a subir por todos los recovecos de mi cuerpo a la par que el miedo se incrementa a cantidades insanas. Me levanto silenciosamente, cojo la lámpara de la mesilla a modo de arma y me asomo a la puerta de mi habitación que da directamente a un pequeño salón donde la ausencia de muebles me recuerda cada día mi precariedad económica. Un movimiento a mi izquierda hace que me estremezca. Decido encender la luz, prefiero ver de frente a quien sea que se ha colado en mi apartamento sin permiso. 

Con el primer parpadeo de la bombilla alguien me agarra con brusquedad por la espalda, poniéndome una mano enfundada en un guante, de lo que parece ser látex, en la boca y la otra me agarra fuertemente las manos a la espalda. Siento como una respiración húmeda y cálida se acelera en mi cuello y susurra en mi oído: 

- No lo hagas más dificil.

 Entonces, el miedo desaparece, me siento como en un sueño, sumida en una profunda relajación antinatural, dejo de pelear y de moverme y mi agresor retira la mano de mi boca. 

- Buena chica - me dice. 

En ese momento coge algo que no alcanzo a ver y me mueve como si fuese un mueble más hasta delante del espejo del recibidor, no soy consciente de lo que está pasando realmente hasta que veo su reflejo en el espejo. Su rostro no es más que un amasijo de piel quemada, los ojos no se distinguen, su nariz está deformada y lo único impoluto es una boca que sonríe en una mueca monstruosa. El horror vuelve a invadirme por completo como una ola arrasadora en un rompiente y él ahoga mi grito poniendo una cuerda alrededor de mi cuello. Apretando. Matando.

- Bonita casa - es lo último que escucho.


martes, 5 de septiembre de 2017

El Guardián Invisible de Dolores Redondo.



Título: El Guardián invisible.

Autora: Dolores Redondo.

Portada:


Sinopsis:

"En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en unas circunstancias que lo ponen en relación con un asesinato ocurrido en los alrededores un mes atrás.
La inspectora de la sección de homicidios de la Policía Foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una investigación que la llevará de vuelta a Elizondo, una pequeña población de donde es originaria y de la que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal".

Cita favorita:

"El llanto fue cediendo y se quedó así, desolada, sintiendo que su alma era una casa en el acantilado, en la que unos dueños despreocupados habían dejado puertas y ventanas abiertas a la tormenta y ahora una furia impía estaba barriendo su interior, arrasándolo por completo, haciendo desaparecer cualquier vestigio del orden con que ella había pertrechado su interior. La ira era lo único, crecía en los rincones oscuros de su alma ocupando los espacios que la desolación había dejado vacíos. La ira no tenía objeto, no tenía nombre, era ciega y sorda, y la sintió crecer por dentro tomando posesión como un incendio avivado por el viento".

He leído este fragmento unas tres veces seguidas y creo que no me cansaré jamás de leerlo.

¿Por qué es especial?

Podría dar mil y una razones, pero me quedo con las siguientes: las descripciones, los personajes y los giros argumentales. Me gustan los relatos en los que consigo sentirme parte de la historia de una forma u otra, sentir de alguna manera que he estado en el lugar que se describe o que me siento identificada con algún personaje. Me gusta que haya algo que me haga conectar de forma especial y personal con la historia. La calidad descriptiva de esta novela y, por lo tanto, de su autora, es óptima. Cada línea, cada palabra, cada escenario... Todo, absolutamente todo está escrito con tanto mimo que te transporta al mismísimo Baztán. 

No he tenido la oportunidad de leer el resto de la trilogía, pero cuento los días que faltan para hacerlo tanto como cuento los días que faltan para celebrar mi cumpleaños (por cierto, es el veintisiete de este mes, por si los regalos y tal...).

Nadie se Muere de Esto de Fátima Casaseca.



Título: Nadie se muere de esto.

Autores: Fátima Casaseca


Portada: 





Sinopsis: 

Elena de treinta y tres años, lee un mensaje sospechosamente cariñoso que su novio envió a una desconocida por Facebook hace un año. Se queda de piedra. No lo puede creer... ¿Alberto? Parece imposible. Siempre ha sido un novio tierno y atento. El chico perfecto, el yerno ideal. 

Elena está tan sorprendida que no sabe cómo reaccionar. Siente que necesita aclarar las ideas antes de enfrentarse a Alberto. Cuando apareció en su vida él le ofreció la estabilidad que había perdido tras una devastadora experiencia sentimental. Ahora que todo parece desmoronarse a su alrededor, resurgen las dudas diluidas en una vida cómoda y, por qué no, deseable: ¿Qué siente en realidad por Alberto? ¿Adónde va su relación con él? Y la más importante: ¿Qué quiere hacer con su vida?

Elena empieza a cuestionarse todo lo que la rodea,  empezando por la imagen que tiene de sí misma. Descubrirá que no es, ni de lejos, tan valiente como pensaba. Porque Elena presiente que debe tomar la decisión más importante a la que se haya enfrentado jamás. Es ahora o nunca. 


Cita favorita: 

Este libro tiene muchos buenos momentos, escenas con las que te sientes identificada o identificado, buenas frases, buenos personajes... Pero si tengo que quedarme con una sola cita, sin duda alguna, es con esta. 

"Intuí entonces que la vida pasa y que a la felicidad le suele gustar saludar desde lejos, burlona. De mí dependía quedarme ahí, devolviéndole el saludo, o dejarla marchar y salir a buscar a la siguiente".

A mí me hizo pensar, y ¿a ti?

¿Por qué es especial?:

Mujer en plena treintena. Sin hijos, sin matrimonio a la vista, pero eso sí, con una pareja estable dentro de los estándares convencionales. Elena quiere transgredir, quiere hacer algo con su vida que deje una huella, un rastro... Elena simplemente quiere ser Elena, pero todavía no lo sabe. Necesita descubrir que es aquello que le hace feliz, como todos. ¿Quién no se ha sentido perdido alguna vez? ¿Quién no ha visto más fácil dejarse llevar por la corriente en lugar de nadar en contra? El truco para ser feliz es intentarlo y Elena nos muestra a lo largo de todo este maravilloso libro el proceso y la lucha mental que se lleva a cabo para lograrlo. 

Este libro es sumamente especial por la forma en la que esta narrado, con esa manera (a veces olvidada) de meternos dentro de una historia como si fuésemos una pieza más. Situaciones reales, personajes cercanos, dramas humanos. Nadie se muere de esto nos recuerda que con prejuicios no se va a ninguna parte y que la felicidad puede ser parte de tu vida si decides en función de lo que tú deseas y no en función de lo que quieren los demás. 

Os animo a que acompañéis a Elena en esta elección entre ahogarse en una monotonía cancerosa o lanzarse por un precipicio lleno de incertidumbre. 

Cuarteto para un Solista de Sampedro y Lucas.




Título: Cuarteto para un Solista.

Autores: José Luis Sampedro y Olga Lucas.

Portada: 






Sinopsis: 
Un viejo profesor, interno en un sanatorio, recibe la visita de los cuatro elementos - Tierra, Agua, Aire y Fuego - con quienes comparte sus preocupaciones sobre el destino de la Humanidad. Se admirará del abrazo de Aire y Agua, paseará y charlará con Tierra, mientras Fuego le salvará del frío. Su hija, la enfermera y el doctor que le trata mirarán con recelo esos delirios, pero los acontecimientos acabarán superándolos a todos ellos, hondamente impresionados por su irrefutable pasión por la vida. Alegoría de nuestro tiempo y radiografía del ser humano en toda su complejidad, estamos ante un audaz y fascinante relato que es, al tiempo, reflexión, aventura interior, lucidez y radicalidad en estado puro.

Cita favorita: 

Debería incluir el libro entero en esta sección sin embargo me decanto por la siguiente: 

"Ni los mismos dioses pueden hacer que lo que fue no haya sido".

Potente, ¿verdad?

¿Por qué es especial?:

Esta novela no es solo un libro, es una obra maestra que nos hace reflexionar acerca de la progresión del ser humano y de la destrucción hacia el medio ambiente que esta ha provocado. Es un retrato que plasma a la perfección como la humanidad cada día es menos humana. Es una danza entre la cordura y la locura demostrando que, en ocasiones, aquellos que consideramos locos de remate son los más cuerdos. Pero, ante todo, es una crítica hacia la humanidad que se cree el centro del universo cuando, en realidad, no es más que una simple pieza en un gran rompecabezas.

Mi lista de lecturas.



Como bien dice la imagen: esto NO es una RESEÑA. A continuación solo dejaré constancia de ciertos libros que me han gustado, marcado o que simplemente tienen algo que me gustaría destacar. No prentendo hacer una crítica, simplemente una lista de lecturas que me gustaría compartir. 

Hay tantos y tantos libros que me han marcado, tantos y tantos que me han hecho crecer personal y profesionalmente que no llegarían las páginas de Un Mundo Sin Fin de Ken Follet para mencionarlos. No obstante, en esta modesta página me gustaría mentar algunos de ellos, pasando por mi adorado Carlos Ruiz Zafón o la maravillosa Lea Tober con su novela Vapor.

El modus operandi que seguiré será el siguiente: Título, autor/a/es/as, portada (foto), sinopsis que aparece en la contraportada de la obra, cita que más me ha gustado y aquello que ha convertido ese libro en algo especial para mí y que, quizás, pueda convertirlo en algo especial para ti también. Tal vez (en realidad, muy probablemente), varíe esta estructura parcial o completamente en un momento determinado con una obra determinada, pero ya se sabe: Yo Pongo las Normas. 

Deseo de corazón que os agrade esta novedad que se me ha ocurrido y espero con anhelo vuestros comentarios, valoraciones e incluso vuestras lecturas recomendadas. Mis estanterías están siempre repletas, pero jamás han  esquivado la posibilidad de alojar un inquilino más. Donde caben dos, caben tres ¿no?

lunes, 4 de septiembre de 2017

Ya no.

Hoy tengo algo que decirte. Sí, a ti. Escucha bien, aunque si lo necesitas puedo repetirlo: ya no te tengo miedo. ¡Guau! Sienta increíblemente bien decirlo en voz alta sabiendo que es verdad. Te lo prometo, ya no, hoy no te tengo miedo. ¿Sorprendido? Oh, espera... Tal vez tu memoria selectiva ha olvidado la razón de mis palabras. ¿Has olvidado los insultos en el patio? ¿La tortura en el autobús? ¿Las persecuciones en grupo por las calles del pueblo al salir de clase? ¿Las zancadillas, quizá? ¿Los chicles en el pelo? ¿Los moratones en los brazos? Si lo has olvidado te recomiendo que visites a un médico, fueron demasiados años y lagunas en la memoria de semejante tamaño no son normales. También puede ser que prefieras no recordarlo. Lo comprendería perfectamente... Que te avergonzases de haber disfrutado del sufrimiento de un compañero... No, no es bonito. La tercera opción es que te acuerdes de todo. Absolutamente todo. Sin embargo, ¿te avergüenzas? Si la respuesta es sí, no solo ya no te tengo miedo, sino que te perdono. Si la cantidad de vergüenza es comparable a tan solo la mitad del infierno que me hiciste pasar casi  no podrás salir a la calle, y si es así, de verdad, sin rencores. Te perdono. Por otro lado, si la respuesta es no, si sigues creyendo que aquello era normal, si no te arrepientes o incluso estás orgulloso, si sonríes recordándolo... Te lo repito: NO TE TENGO MIEDO. ¿Sabes por qué? Porque solo un ser con un alma muy pequeña y podrida podría albergar tanta maldad dentro y eso, más que miedo, me suscita pena. 

Miro hacia atrás y, en cierto modo, me doy cuenta de que debo darte las gracias. Soy quien soy hoy debido a ti y a aquel infierno que me obligaste a atravesar. Obviamente si pudiese elegir no vivirlo no lo haría, tampoco soy masoquista. Pero aquellas dificultades me enseñaron lo perra que puede ser la vida. No solo eso, me enseñaron a ser fuerte, a apretar los dientes y a enfrentarme a la adversidad. Por aquel entonces tú eras la adversidad (¡y Dios sabe que te enfrenté! Tantas veces como cicatrices tienen mis brazos y piernas). A día de hoy la adversidad es mucho más grande y oscura de lo que tú fuiste en ese momento, pero no te preocupes, yo también soy más grande, más fuerte, más lista. 

Eso es todo, solo quería que lo supieses. ¡Qué te vaya bien! Espero que el karma no te pase demasiada factura, podría arruinarte y, de corazón, no te deseo nada malo.



viernes, 1 de septiembre de 2017

Te encontraré.

Trescientos sesenta y cinco días sin verte. Trescientos sesenta y cinco días imaginando dónde estarás. Trescientos sesenta y cinco días tachados en el calendario con rabia, doce meses arrancados con furia, un año quemado a base de lágrimas ácidas. 

Te echo de menos, más de lo humanamente posible. Te veo en las esquinas, en los parques, en los marcos vacíos, en mis propios ojos cuando me miro al espejo. Te veo, pero no te veo... Porque ya no estás. Te has ido. Te has ido sin mí. Y duele. Jamás creí que algo pudiese doler tanto. Pero ¿sabes qué? Me alegro de sentir dolor, el dolor me recuerda que sigo viva. El dolor me mantiene viva, porque mientras me duelas, cariño, te seguiré buscando. 

Prometo buscarte en callejones oscuros, en garajes, sótanos, descampados y en el fondo de los ríos. Te buscaré en la casa del vecino, en otros países y en Júpiter. Construiré un cohete, un barco, alquilaré un avión o pediré un camello. Haré lo que tenga que hacer, eso es lo que las madres hacemos. Te buscaré muerta esperando encontrarte viva. Y te encontraré.


lunes, 28 de agosto de 2017

Enjaulada


Me hacías sentir pequeña. Con tu sola presencia los nervios me ahogaban, la piel se me erizaba y las palabras se me atragantaban. 
Él me hacía sentir grande, importante, especial. No tenía miedo, me sentía en casa. 

Contigo descubrí que me gusta lo desconocido, lo inesperado, lo frenético... la locura.
Con él recordé que la tranquilidad era aquello que mi alma necesitaba, lo que mi corazón imploraba. 

Contigo vivía en una montaña rusa, subidas, bajadas, ahora sí, ahora no.
Con él la línea del horizonte se me quedaba pequeña, porque decidió que su horizonte empezaba y terminaba conmigo. 

Una mirada tuya bastaba para curar mis heridas. Heridas provocadas por ti, heridas provocadas por él. En definitiva, heridas provocadas por mí. 
Una mirada suya me hacía sentir necesitada, querida, ansiada. Para él era una droga; para ti, tú eras mi droga. 

Contigo, verdades dibujadas en silencios, en momentos, en recuerdos.
Con él, secretos cantados al viento, gritados, inmortalizados.

Tú fuiste el humo que quise acariciar.
Él fue el cazador que me quiso enjaular. 


miércoles, 23 de agosto de 2017

El ingrediente secreto

"En lo alto de aquella colina hallarás el ingrediente que te falta". Esas fueron sus  palabras, segundos después con aquella sonrisa enigmática todavía en los labios, exhaló su último suspiro. Mis lágrimas mudas suplicaban a gritos que no me dejase. Sin embargo, ni la fuente de la eterna juventud podría en esta ocasión obrar un milagro y vencer al paso del tiempo. Ángel me había abandonado con ciento dos años, una proeza no al alcance de muchos, sobre todo teniendo en cuenta que jamás dio muestras de que el paso de los años le pesase. Sin mujer, hijos o cualquier rescoldo de familia que se preocupase por él, yo, su protegida, su hija adoptada, aquella a la que salvó del frío y la nieve una noche de diciembre en la que mis desgraciados progenitores decidieron abandonarme, era todo lo que tenía. No obstante, Ángel nunca pareció necesitar más. Me había inculcado sus principios y su amor por la vida y había intentado matar la melancolía que asolaba mi alma; melancolía provocada, tal vez, por el desconocimiento de saber quien era realmente, de donde procedía, pero sobre todo, el porqué de mi abandono.

Ángel me ayudó con su alma bondadosa y generosidad desmedida a entender que la felicidad estaba al alcance de mi mano, solo tenía que tomarla. Cuando era pequeña solía decirme que él conocía la receta de la felicidad, pero que solo llegado el momento me revelaría el ingrediente secreto para que yo misma pudiera elaborarla. Supongo que el día de su muerte era ese momento oportuno y ahora aquí me hallo, en lo alto de aquellas colinas a las que mi adorado ángel de la guarda me envió para recoger el ingrediente secreto.

Ahora lo entiendo, Ángel. Ahora lo entiendo todo.



sábado, 19 de agosto de 2017

Todos somos Barcelona.


Repulsión,  dolor,  miedo,  rabia,  sirenas de policía,... Silencio.

Muerte,  muerte inundándolo todo.  Sangre en el suelo como tinta plasmada en un lienzo, recuerdo de una batalla en la que solo un bando sabía que estaban en guerra. Pueblos convertidos en cementerios, calles con olor a miedo y a sal. Sal de las lágrimas derramadas por todos, porque de forma directa o indirecta todos somos afectados, víctimas. Ataques contra muchos, ataques contra pocos, contra centenares o contra un par de personas... No tiene importancia el número, la nacionalidad, la localización, la distancia, el color de la piel, el idioma o la religión. Nada de eso importa, nunca ha importado. Esto, amigos lectores, es un ataque contra la humanidad. Siria, París, Somalia, Berlín, Estocolmo, Iraq, Barcelona... Lágrimas de ayer, lágrimas de hoy y, aunque duela, lágrimas de mañana.

Pero olvídate de esto.  Olvídalo y recuerda las sonrisas,  las voces,  los gestos. Sus gestos. Tal vez se parecía a su padre o, tal vez, era esa persona que había traído luz a tu vida. Quizá era tu hermano, tu prima, tu tío, tu madre, tu amigo. Simplemente recuérdalo y no lo sueltes,  aferra esos momentos, hazlos eternos. No permitas que el miedo gane al amor, a la paz,  a la solidaridad.  La violencia solo genera violencia,  el odio solo genera odio. No estás solo,  ahora mismo somos un mismo corazón  latiendo fuerte,  muy fuerte.  Y alto,  muy alto.  Quebremos el silencio con el sonido de la vida. Encendamos las voces que han apagado con nuestras propias voces. Unidos. No tenemos miedo.



martes, 15 de agosto de 2017

Despiértame

El post de hoy es un pequeño fragmento de "Despiértame", el segundo de mis libros publicados en Amazon, concretamente una porción de la perspectiva de uno de sus tres personajes principales. Podéis leer el principio de la novela en la sección "Libro: Despiértame" (enlaces a la página de Amazon pinchando en → DESPIÉRTAME).

"-         El tumor está situado en muy mal lugar y necesitamos disminuir su tamaño al menos. Puede que con este tratamiento consigamos curarte, Salma. En caso de que consigamos reducir su tamaño, pero no sea recomendable seguir aplicándote las dosis, deberemos barajar la posibilidad de intervenir.


Es demasiado en lo que pensar y hacerme ilusiones a estas alturas no es una opción, llevo demasiado tiempo viviendo de esperanzas. Sin embargo, debo mantenerme fuerte, por Ethan. Ahora mismo lo miro y puedo ver todo el cansancio y el dolor que esta situación le está ocasionando. Soy consciente, hoy más que nunca, de que le he robado parte de su juventud y de su sonrisa. Cada día que pasa en el hospital conmigo es un día menos en su valiosa vida. A medida que yo muero, el muere un poco conmigo. Soy todo lo que tiene en el mundo y él es todo lo que yo tengo, nunca nos hemos aferrado a nadie demasiado tiempo y nuestras relaciones siempre han resultado amores imposibles (si a eso se le puede llamar amor). Estamos solos en el mundo. Dos huérfanos sin rumbo con una única meta: vivir. De momento, simplemente nos limitamos a sobrevivir al cáncer. A mi cáncer. Una enfermedad que ataca a uno, pero muerde a dos, porque cada aguja que me clavan a mí en cualquier parte del cuerpo es una aguja clavada de pleno en el corazón de mi hermano. Cada bajón en mi estado de salud es un bajón en su estado de ánimo. Esta enfermedad está devorando mi cuerpo y su alma. Nos está devorando".  


jueves, 10 de agosto de 2017

Intento fallido

- Vivir a través de los demás no es vivir, es un intento fallido de absorber lo que envidias, de hacerlo tuyo. Por no hablar de que este modo de vida implica la muerte de tu espíritu, porque  aquello que lo hacía único se transforma en una copia barata de algo que nunca alcanzarás. Recuérdalo siempre, porque si decides vivir de esta manera tan incorrecta, envidiando y proyectando sentimientos negativos, jamás habrás vivido realmente, cariño.

- Pero, abuelo... ¿Cómo sé que estoy viviendo a través de los demás? ¿Cómo diferencio entre vivir mi vida o la de otros? Al fin y al cabo, la envidia es un sentimiento del que tendemos a avergonzarnos y nos autoengañamos diciéndonos que no es cierto, que no envidiamos nada...

- Muy sencillo. Cuando vives a través de los demás no eres realmente feliz, tienes siempre la frustrante sensación de que te falta algo y de que jamás lo obtendrás. Ese algo es la vida de otros, es el deseo de ser otra persona. Aprende a apreciar lo que tienes y a quien tienes y ni siquiera percibirás que hay otras personas a las que envidiar a tu alrededor.


viernes, 4 de agosto de 2017

Construir.

1. tr. Hacer de nueva planta una obra de arquitectura o ingeniería, un monumento o en general cualquier obra pública.

La gente te va a juzgar, eso es algo que tengo claro desde que tengo uso de razón.

 ¿¿Te has pintado el pelo de rosa?? ¡¡Qué atrevido!! ¡¡No deberías haberlo hecho!!

¿De verdad? ¿Bellas Artes? Uf… No tiene salidas laborales…

¿Cómo que no vas a tener hijos? Se te va a pasar el arroz y luego ¿qué? Sola, sin familia propia, sin nadie que te cuide…

Da absolutamente igual lo que hagas, siempre vas a ser criticado, juzgado sin un juicio justo por personas que ni siquiera se han parado a analizar sus propias elecciones antes de condenar las tuyas. Jueces de la vida, pero también jueces especializados en diversos temas que creen tener la verdad del universo escondida en la palma de su mano (y solo SU mano), jueces con la divina potestad para corregir tus errores. Sí, como lo oyes. TUS ERRORES. Esas caídas “tontas” que todo el mundo sufre a lo largo de su vida, caídas que te raspan las rodillas dejándote pequeñas (o enormes) cicatrices a modo de recordatorio para que no vuelvas a tropezar en la misma decisión, en el mismo camino, en la misma piedra… O, tal vez, para recordarte que si te caes y sientes el dolor es porque estás vivo, estás intentándolo. Sigue intentándolo. Intentarlo es la única manera de conseguirlo.


Solo tengo una pregunta para ti: ¿te importa el veredicto de esos falsos jueces? Si la respuesta es tienes un problema. No deberías dejar que los demás se cuelen en tu cabeza. El camino que otro ha elegido solo es eso, SU camino. Somos seres independientes, individuos con diferentes ideas, valores y sentimientos. Cada uno debe construir su propio camino y, precisamente en esta palabra reside el truco: construir. Los caminos de la vida no se toman, se construyen. Crea un puente que te dirija a lo que quieres ser y jamás errarás la trayectoria. Si por el contrario tu respuesta es no, mi más sincera enhorabuena, tú puente tiene unos buenos cimientos, sigue construyendo. 




miércoles, 2 de agosto de 2017

Sola.



A veces me siento sola cuando estoy acompañada. Dicen que es un fenómeno bastante común, que somos almas individuales atormentadas por el eterno anhelo de encontrar aquella compañía que nos arranque del hastío. Sin embargo, muchas veces, a pesar de encontrar lo que buscamos nos seguimos sintiendo solos.


Tal vez, llámenme loca, erramos en la búsqueda y lo que debemos encontrar no sea otra cosa que a nosotros mismos. 

lunes, 31 de julio de 2017

Sueña



Cierra los ojos. ¿Los has cerrado ya? Vale. 

Imagina que estás en ese lugar al que siempre has querido ir o en el que siempre has querido vivir. Tal vez una casita junto una playa poco transitada. Quizás eres más de campo o de montaña. Da igual, simplemente visualízalo. Visualízate en él.  Olvida el ruido, la contaminación. Olvida las preocupaciones, las obligaciones, los problemas. Olvídalo todo. Solo el sonido del silencio y tú.

Está bien, abre los ojos, pero ¡cuidado! No en esta realidad llena de relojes agotando tu tiempo. Abre los ojos en esa ilusión, en ese sueño lleno de anhelos. Abre los ojos y mira a tu alrededor, visualízalo todo, empápate del momento. Camina, respira, sonríe, aprovéchalo; no hay relojes, no existe el tiempo. 


¿Lo sientes? Hasta esa vocecita crítica que te susurra en los peores momentos sabe que tengo razón en esto. No, no me mires así, esto puede ser un sueño, pero los sueños se cumplen, siempre y cuando decidas seguir durmiendo.  


jueves, 20 de julio de 2017

Hojarasca

1. f. Conjunto de las hojas que han caído de los árboles.


"Su brillante melena dorada
 esparcida como un río
sobre la hierba seca se confundía
con la propia naturaleza".
Sus preciosos ojos grises miraban al cielo sin ver realmente nada. Su brillante melena dorada esparcida como un río sobre la hierba seca se confundía con la propia naturaleza, camuflándola como a una ninfa de los bosques. Sus manos reposaban sobre el suelo, descansando, acostumbrándose a la nueva superficie, abrazándola y aceptándola como a su nuevo hogar. En su mejilla derecha restos de tierra, en su ropa restos de recuerdos de un último encuentro. Todo en su cuerpo espiraba vida, pero solo la espiraba. Su teléfono, olvidado bajo un árbol debido a la torpeza de un último momento reclamaba desesperado, entre melodías disparatadas, la atención de su dueña. Sin embargo, ella no lo oía. Hacía horas que ni oía ni escuchaba nada. Tampoco escuchó el grito del niño que encontró su cuerpo sin vida camuflado con la hojarasca y la hierba de un prado cercano a su casa.



lunes, 17 de julio de 2017

La Gitana


Todo el mundo la conocía como La Gitana. No por su raza, sino por su tez morena y su larga melena. Preciosa, salvaje, nocturna. Malas mañas, mala lengua, buenas piernas. Triste, pero cierto. A La Gitana no se le atribuían grandes proezas más allá de una garganta profunda y una mano larga a la hora de robar carteras. No, a La Gitana se la conocía por su reputación de "sucia" y embustera. Lo que la gente no sabía era que su verdadero nombre era Nerea, que era hija de una madre soltera que le había enseñado el único oficio que conocía: el de ratera. Lo que la gente tampoco sabía era que Nerea tenía cuatro hermanos pequeños y una abuela inválida, que su madre se drogaba y que por falta de estudios nunca había podido optar a un trabajo legal. Le faltaba cultura y le sobraba experiencia. Experiencia que solo la calle le alquilaba. Y digo alquilaba porque nada en esta vida le ha sido gratis a La Gitana. 

martes, 11 de julio de 2017

Ojalá

Denota vivo deseo de que pase algo.

Ojalá la luna me contase cada noche un cuento. Una historia inventada que hable de una sonrisa de marfil y unos profundos ojos color café. Si las estrellas lo escuchasen se pondrían celosas de no ser las que más brillasen en el firmamento. Un cuento sobre el aroma más dulce, sobre el beso más tierno. Un cuento sobre el amor verdadero, sobre los sueños cumplidos, sobre dragones libres y sirenas  pudiendo agitar sus melenas al viento. Sí, al viento. Un cuento en el que hasta las sirenas pueden elegir estar en tierra en lugar de en el mar, donde los dragones no custodien princesas sino que puedan volar allá donde lo deseen, donde los mal juzgados ogros sean príncipes con corazones de oro.


Ojalá la luna pudiese hablarme y contarme todo lo que sueño. Así jamás olvidaría aquello que anhelo en silencio. Un silencio que calla hasta para mis adentros, convirtiéndolo en el secreto mejor guardado de todos los tiempos. Ojalá la luna me regalase un cuento con mis sueños, porque aunque no los recuerde sé que en ellos tú eres el personaje principal.



sábado, 8 de julio de 2017

PARPADEAR

Dicho de la luminosidad de un cuerpo o una imagen: Vacilar u oscilar.

Las luces del techo comenzaron a parpadear, era la hora. Desde que Carlota había despertado en aquella lúgubre habitación metida en una jaula y rodeada de otros en su misma situación, había aprendido a interpretar las señales y hasta a adelantarse a los movimientos del monstruo. Todos los días, las luces comenzaban a tintinear hasta que solo una conseguía mantenerse encendida. Era el aviso de que la bestia estaba en camino. Mientras el silencio se apoderaba de todo a su alrededor, la sombra de su captor se dibujaba en la pared más alejada. En su mente aquello tardaba minutos, pero sabía que en realidad solo unos tristes veinte segundos transcurrían a lo largo de toda la escena. Cuando la silueta del secuestrador atravesó la oscuridad y se situó bajo la única luz todavía encendida el ritual se dio comienzo. Sus compañeros de cautiverio comenzaron a temblar, a lloriquear y a suplicar en susurros por su vida. Sin embargo, el monstruo parecía no oírlos. Sin más preámbulos se dirigió directamente hacia la jaula en la que mantenía a Carlota. No fueron necesarias las palabras para que la muchacha entendiese. Sin dudar, sin pestañear y casi sin respirar levantó su dedo índice y señaló a la mujer enjaulada tres metros más allá de su celda. El monstruo se giró bruscamente y arrastró a la mujer fuera de su jaula. Los gritos se escucharon  más fuerte que los truenos en una noche de tormenta. Una lágrima silenciosa se precipitó por el rostro de Carlota bajo la asqueada mirada de los allí presentes. Carlota, sin saber porqué había sido elegida por la bestia para escoger el menú de cada día. Ese era el trato, elegir a los muertos a cambio de su vida. 




viernes, 7 de julio de 2017

Alma

Principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida.


Dicen que la sonrisa es el reflejo del alma, sin embargo también es cierto que del dicho al hecho hay un trecho. No, tú sonrisa no reflejaba tu alma. Tu sonrisa era brillante, cálida, encantadora... y mentirosa. Tu sonrisa era amable, tímida, adorable... Al menos al principio. Más tarde se convirtió en una mueca diabólica acompañada por un brillo sádico en tu mirada. Aquella sonrisa que me engatusó duró un suspiro, un latido de mi corazón acelerado. Aquella luminosidad acompañada siempre de dulces caricias se convirtió demasiado rápido en oscuridad amenizada por hematomas y mi sangre derramada. Las promesas y los "te quiero" se quebraron como alguno de mis huesos. Los maravillosos planes de futuro fueron sustituidos por gritos y lágrimas de dolor.

Y ahora aquí me hallo, en el borde de una cornisa en lo alto de un edificio de once pisos, debatiéndome entre saltar o echar a correr, porque lo único que tengo claro es que en tus manos no voy a volver a caer. 





martes, 20 de junio de 2017

AGUA


Kira le dio todo a Darío: su vida, su amor incondicional y su completa lealtad. Darío le dio algunas cosas a Kira: un techo, cariño esporádico y un hogar provisional. Ella creía que él era su mundo, su protector, su amigo incondicional. Él creía que la quería y que era bueno tenerla. Kira le confió su corazón y su vida sin ni siquiera imaginar que él pudiese destruirlo todo. Darío tomó su corazón y su vida sin ni siquiera imaginar que ella podía sentirlo todo. 

Entonces, Darío se mudó y en su nueva casa no había espacio para Kira. Ya nunca había espacio para Kira. Él, sin atisbo de duda, cogió el corazón de la dulce perrita que lo había acompañado durante años y lo arrojó en el medio de la nada junto con ella. Abandonada y sola bajo la lluvia, Kira lloró y lloró lágrimas de sangre y sal, suplicó entre ladridos lastimeros que su viejo amigo volviese, pero no volvió. Nunca regresó. Darío olvidó a Kira en el mismo instante en el que ató su correa a un árbol. Después de eso se subió a su coche en dirección a una vida nueva, sin mirar atrás. 

Pasaron varios días antes de que Iria descubriese a una Kira agonizante bajo un sol abrasador. La muchacha no dudó en llevársela para salvarla, para amarla para siempre. Kira ahora se llama Agua y solo las cicatrices que le produjo el intentar zafarse de aquel amarre mortal le recuerdan a Darío. 

No los abandones, ellos nunca lo harían.

miércoles, 14 de junio de 2017

ERROR

Acción desacertada o equivocada.

Mi primer error fue enamorarme de ti. 
El segundo fue dejarte ir. 
El tercero, bueno, el tercero puede que fuese creer que el tiempo todo lo cura. El tiempo, sin esfuerzo, no sana ni cambia nada. 
El cuarto fue aquella canción susurrada que me persigue allá a donde vaya. 
El quinto fueron promesas vacías que por falta de peso volaron como plumas con una ráfaga de viento. 
El sexto fue una carta contándote una verdad que jamás leerás. Una de tantas… 
El séptimo fue creerme tus mentiras, incluso cuando no las creía. 
Sin duda, el octavo fue contarte mis secretos. Los secretos no se cuentan, simplemente porque si los cuentas dejan de ser secretos. 
El noveno fue regalarte mis “te quiero”. 

Sin embargo, de todos estos el décimo fue el peor: querer bajarte el cielo cuando lo único que buscabas era ahogarte en el infierno de tus recuerdos.


jueves, 8 de junio de 2017

TELARAÑAS

Tela que forma la araña segregando un hilo muy tenue.

Telarañas en las esquinas y polvo sobre los libros. Olor a cerrado contenido en el interior de la estancia como el aroma de un buen vino encorchado años atrás. En el suelo restos de cristales y sangre que recuerdan momentos de tensión. Hojas de periódico hechas añicos, marcando eternamente una fecha difícil de olvidar y un álbum de fotos que retrata la calma y el silencio que precede a una tempestad. Mil y una palabras flotan en el ambiente, ninguna lo suficiente valiente para hacerse audible. El perfume de un pasado agridulce que explota en las fosas nasales de aquella mujer que un día fue niña y  que vio perecer a los suyos a manos del destino.

miércoles, 7 de junio de 2017

VACÍA

Falto de contenido físico o mental.


El agua se filtraba por debajo de la puerta del cuarto de baño como si el océano estuviese contenido en el interior e intentase escapar desesperadamente por algún lugar. Corrí y corrí, grité, me abalancé sobre la puerta y lloré desesperada. Os supliqué a aquella puerta y a ti que abrieseis, que me dejaseis ayudar. Sin embargo, solo el silencio interrumpido únicamente por el leve borboteo del agua me daba una respuesta. Una respuesta lenta y agónica que no hacía nada más que confirmar lo que ya sabía. La policía, los bomberos y el mismísimo Ejército del Aire podrían estar en camino, pero jamás, por mucha prisa que se diesen, serían capaces de salvarte de ti misma. Nosotros somos los monstruos debajo de la cama y si no te das cuenta de ello, e incluso permites que los monstruos de los demás invadan tu vida, perderás una guerra en la que ni siquiera sabías que estabas batallando. Lo supe, en el mismo momento en que los bomberos tiraron la puerta abajo supe que no tenías salvación, que eras una estrella en el cielo. Supe también que estabas descansando, tranquila, sin perturbaciones. Aún así, corrí al interior del cuarto de baño, te saqué del agua y te sostuve entre mis brazos mientras tarareaba la dulce nana que nuestra abuela siempre nos cantaba las noches de tormenta, pero tú ya no temías a las tormentas ¿verdad? Te canté y te canté hasta que me arrastraron lejos de ti mientras veía la maldita caja de pastillas que te había ayudado en tu propósito, vacía. Como tú.

sábado, 27 de mayo de 2017

MAPA


Representación geográfica de la Tierra o parte de ella en una superficie plana.

No quiero mapas, me gusta perderme. Perderme entre océanos de libros o mareas de canciones. Perderme por las calles y descubrir nuevos lugares, rincones ocultos y secretos, hacerlos míos. Me gusta perderme entre la gente, no conocer a nadie y a la vez sentirme parte de su mundo. Recorrer de norte a sur, de este a oeste el paraíso hasta que no sepa donde está el sol. Perderme entre tus manos y ahí si que ya nunca encontrarme. Porque me gusta perderme y respirar el dulce aroma de la felicidad que destila tu sonrisa. Sí, me gusta perderme para a veces hallarme en los lugares más inesperados, en los gestos más genuinos. Perderme y volverme a perder, porque la vida con reglas es más aburrida, los mapas están demasiado delimitados y mis pasos tambaleantes tienden a cambiar de dirección cuando reconocen sus propias huellas.




miércoles, 24 de mayo de 2017

SIETE

Número natural que sigue al seis.

El reloj de la pared sur goteaba las horas como un grifo mal cerrado. Chop. Chop. Chop. Lenta y agónicamente los minutos se sucedían uno tras otro sin llegar nunca la aguja pequeña a rozar el número siete. Daniela se sentaba todas las tardes frente al gran reloj de la estación de tren con la esperanza de que diese las siete, pero en los cinco años que llevaba haciendo esta rutina jamás había sucedido. El número estaba allí, era imposible saltar del seis al ocho sin pasar por el siete y, sin embargo, sucedía. Lo que Daniela no veía era como el tiempo y el mundo se paraba a su alrededor justo antes de dar las siete de la tarde, como una figura esbelta y vestida elegantemente se aproximaba a ella, como le acariciaba dulcemente la mejilla con su mano y como le leía sus pasajes favoritos de aquel libro que la había visto crecer. Daniela nunca sabría que aquella hora que creía maldita era el único nexo de unión que le quedaba con su padre, fallecido cinco años atrás en un accidente ferroviario a las siete de la tarde en esa misma estación. Nunca lo sabría, pero siempre lo intuiría.

sábado, 20 de mayo de 2017

TRANSITORIO

Pasajero, temporal.

Tendemos a aceptar el amor que otros deciden darnos sin tener en cuenta ni la calidad ni la cantidad del mismo. A veces, deberíamos preguntarnos a nosotros mismos si es suficiente y justo recibir tanto, o tan poco, a cambio de lo que nosotros aportamos. A veces, deberíamos preguntarnos donde queda aquel amor romántico de las películas en blanco y negro, ese amor que nos hizo suspirar y que, en alguna ocasión, nos hizo soñar despiertos. A veces, y tal vez solo a veces, deberíamos preguntarnos si la ilusoria realidad en la que vivimos ha sido creada por amor puro y genuino y no por expectativas erradas hacia personas equivocadas. Supongo que cuando estamos enamorados pensamos poco y actuamos más, lo que nos conduce a la locura transitoria propia de los amantes locos.


jueves, 18 de mayo de 2017

SILVESTRE


Agreste, no cultivado.



Las hojas de los árboles creaban una melodía monótona a medida que caían al suelo. Los pájaros alimentaban el aire con su canto y el riachuelo que atravesaba el bosque de cabo a rabo humedecía el ambiente aportando una frescura reparadora a todo aquel que decidiese pasear por allí. Miranda salía a correr tomando como punto de partida la casa de su hermana gemela, situada en un lateral del bosque, desde que se había mudado a vivir en ella. A pesar de llevar más de seis meses viviendo en la propiedad, seguía sin sentirla como propia. En el testamento de su hermana la única beneficiaria había sido ella, cosa que a su recién estrenado cuñado no le había hecho ninguna gracia. Miranda siempre había estado convencida de que se había casado con su hermana por su dinero y su éxito empresarial. El dinero antes que los sentimientos, pensó. En el testamento, solo había una condición para que la propiedad no pasase de sus manos a las de su cuñado: que Miranda viviese en la casa. Sin tan siquiera pararse a pensarlo aceptó, cualquier cosa con tal de que esa sabandija no se aprovechase de su hermana gemela incluso después de muerta. Seis meses no habían sido suficientes para sentir ese como su hogar, sin embargo sí habían bastado para que el bosque le ofreciese ese remanso de paz que siempre había necesitado, para sentirlo como una parte de ella misma. Entre los árboles sonaban canciones susurradas por el viento que contaban historias sobre las dos gemelas trágicamente separadas. En las aguas del riachuelo podía vislumbrar el dulce azul de los ojos de su hermana y en el canto de los pájaros, el sonido de su voz. En el bosque se sentía en familia, protegida.

Miranda corría sumida en sus pensamientos, respirando el fresco aroma silvestre cuando se dio cuenta de que los pájaros ya no cantaban, las hojas ya no caían y el río sonaba diferente. Se paró en seco, su corazón desvocándose y su mente diciéndole que algo no encajaba. Entonces, descubrió a su cuñado Alberto observándola. En su mano derecha portaba un hacha y en el rostro una sonrisa diabólica. Lentamente se acercó a ella con el hacha levantada decidido a asestarle un golpe mortal. Miranda, paralizada solo llegó a conjurar el nombre de su hermana:

- Aura…

Entonces, una ráfaga repentina de viento agitó los árboles y antes de que Alberto pudiese prevenirlo una gran rama cayó sobre él. Miranda vio como la vida abandonaba sus ojos en el preciso momento en el que la rama le partió el cráneo. Sin más demora los pájaros comenzaron a cantar, el río volvió a la normalidad y las hojas cayeron acariciándole el rostro delicadamente.