jueves, 6 de abril de 2017

PROFANAR

Tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlo a usos profanos.

Mario visitaba a su hermana cada jueves desde hacía doce años. Se dirigía a su encuentro cuando la tormenta comenzó. Los rayos iluminaron el cielo ennegrecido por los oscuros nubarrones y el amenazador estruendo de los truenos ahogó el resto de sonidos que la ciudad arrojaba. Mario abrochó su gabardina e hizo caso omiso de la adversa situación meteorológica que se le presentaba, jamás había faltado a ninguna de sus visitas y el mal tiempo no cambiaría ese hecho. Apresuró el paso y se encaminó calle abajo vislumbrando desde la lejanía su destino. Ensimismado y apresurado, ni siquiera se dio cuenta de que una sombra lo seguía silenciosamente por las callejuelas de la antigua ciudad. Se encontraba a doscientos metros de la puerta de entrada cuando un rayo iluminó la calle y también a la sombra que lo seguía. Un hombre con la cara quemada, sin una mano y con una estudiada cojera lo observaba con una mirada espeluznante. A Mario se le heló la sangre y cayó de bruces debido a la impresión. Otro rayo iluminó la escena durante el tiempo necesario para que el hombre pronunciase las siguientes palabras:

- Ella ya no está ahí.

La luz del rayo desapareció y la calle volvió a quedar sumida en las sombras, entre las cuales ya no se apreciaba al mutilado individuo que lo había asustado. Mario no lo reconoció, pero algo en su semblante y en sus palabras le resultaba conocido. Sin tan siquiera pararse a reflexionar sobre lo que había sucedido, se incorporó y corrió a su destino. Atravesó las puertas del cementerio como una bala en busca de su víctima y corrió a la cripta de su familia. La tumba de su hermana había sido profanada, su cuerpo ya no estaba allí.


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